jueves, febrero 23, 2006

MI PRIMERA PAGINA...



“EL JUEGO”



EL DIA EN QUE EL TIEMPO SE DETUVO…

Estoy sentado en un ciber-café de la Ciudad de Buenos Aires, a apenas minutos (quiero creer) de vivir la experiencia más extraña y absurda de mi vida. Y si creen que exagero, lean con atención.
En el correo donde trabajo nos exigen llevar en la planilla un control de los horarios en que entregamos las piezas. Esto es más que nada para los casos de reclamos, y para ver si paseás o laburás. Yo llevo rigurosa notación de los horarios, anotando tres o cuatro veces por página.
Asi pues, hoy, como todos los días, llevé a cabo mi recorrido por Parque Chas, anotando laterales, referencias y horarios... benditos horarios.
Eran las dos de la tarde... es decir, fueron las dos de la tarde durante una hora. En la planilla constan las 14:54, y varios renglones más abajo se puede leer "14:00". Eso en sí no sería raro - podría haberme equivocado al anotar. Pero después, al revisar bien la planilla entera me doy cuenta de que los horarios venían en orden consecutivo; venían bien anotados y con una separación entre ellos acorde a las cuadras caminadas.
¿Qué fue lo que pasó entonces? ¿Qué clase de demonio del submundo se tragó una hora de tiempo terrestre? Juro que estoy en un estado de desorientación total... porque no tiene sentido... no hay explicación razonable a lo sucedido; una hora desapareció de la corriente del tiempo.
Si alguien vivió algo similar en este día, hágamelo saber. Quiero saber si me terminé de volver loco o realmente algo pasó.
Ahora me voy a la sucursal, donde voy a tener que "dibujar" los horarios... dudo que tomen en serio mi historia.

...
Muy raro...

ADRIÁN.



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-HÉCTOR-

Ha vuelto! –pensó- miles de sentimientos se arremolinaron en lo más profundo de su ser; Sus recuerdos, potentes paquetes emotivos, atravesaban a la velocidad de la luz el punto exacto en donde se alojaba su conciencia, una lagrima se columpió tímidamente en sus pestañas, el sentimiento de recuperar a un ser querido al que se consideraba muerto lo invadió, un electrizante cosquilleo le recorrió la espalda y remató en su coronilla, Héctor soltó una repentina carcajada, aquella lagrima que se debatía entre el ser y no ser cayó victima de los efectos de la gravedad, al recorrer el espacio en caída libre y justo frente al monitor, reflejó un vertiginoso destello, una chispa que lo sobresaltó…un instante después la gota estalló al impactarse contra el teclado, por un segundo el tiempo detuvo su marcha y Héctor tuvo el claro sentimiento de “ya haberlo vivido antes”. Sólo sonrío, estaba acostumbrado a esas señales.

Una sensación de “eufórica serenidad” se hizo presente en sus entrañas, percibía un extraño calor emanando de su rostro… salió de la peculiar trinchera de lámina que se construyó justo un año atrás en la azotea de la vivienda en donde radicaba pues ésta era bastante pequeña y el necesitaba de un espacio para sus “efectos personales” que en este caso eran aviones, aviones de radio control, esa era la causa de la peculiar forma de aquel “refugio” y de donde le venía su mote: “El Hangar”. Héctor sentía una particular afición por aquellos frágiles, livianos, y costosos juguetes; le gustaba armarlos y coleccionarlos, pero lo que más disfrutaba era volarlos…
En su niñez Héctor experimentó un sueño recurrente, fuera cual fuera el tema de el sueño en curso, él de pronto se encontraba en “el lugar.” Cerca de la casa de sus padres había un amplísimo “jardín”, en realidad eran una serie de terrenos baldíos “propiedad federal” que alojaban una interminable sucesión de enormes torres eléctricas. Siempre que se encontraba en este sitio dentro de algún sueño, un viento poderoso comenzaba a soplar, él entonces sabía que hacer, corría en contra de ese viento, sus zancadas cada vez eran mas largas, el impulso de cada una era cada vez mayor, catapultándolo de manera progresiva a más altura… y llegaba el momento de volar!... El viento, en lo alto cobraba mayor fuerza, a Héctor le bastaba con mover brazos y piernas para desplazarse a su antojo hacia un lado, hacia el otro, arriba, abajo… sentía la libertad de las aves, y se sentía feliz.

1 Comments:

Blogger t®ako said...

es muy pronto pa opinar de la historia, la portada, como que no me convence...

10:50:00 p. m.  

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